
En la práctica médica habitual y especialmente en geriatría es común tener que tomar decisiones en situaciones de alta complejidad clínica por lo que es fundamental tener formación en bioética.
Con frecuencia surgen problemas éticos entre los que destacan conflictos con la autonomía, la toma de decisiones sobre la proporcionalidad de los tratamientos en pacientes con mal pronóstico o terminales y la distribución de los recursos. El abordaje bioético de los mismos tiene además un impacto importante en la calidad asistencial y en la seguridad del paciente.
Por todo ello, los geriatras tenemos que tener integrado en nuestro ADN la mirada bioética.

